JANO.es y agencias ·
Especialistas reunidos en la IV Jornada de Farmacogenética, celebrada en Madrid, destacan el papel de los polimorfismos en el gen del interferón lambda (IL28B) en la historia natural y la respuesta al tratamiento.
El descubrimiento de un nuevo marcador genético relacionado con el virus de la hepatitis C y su detección en la práctica clínica puede ofrecer “mejoras significativas” en el manejo de los afectados por esta enfermedad, permitiendo la curación del 75% de los pacientes, según han asegurado especialistas reunidos en la IV Jornada de Farmacogenética, organizada en Madrid por el Instituto Roche.
En el marco de dicho encuentro, el Dr. Vicente Soriano, del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Carlos III (Madrid), destacó cómo importantes infecciones virales, como la hepatitis C, se están beneficiando de los avances fármacogenéticos.
En el caso de la hepatitis C, que afecta a unas 700.000 personas en España, de las cuales el 40% desconoce estar afectados por el virus, destacó el descubrimiento del papel de los polimorfismos en el gen del interferón lambda (IL28B) en la historia natural y la respuesta al tratamiento.
Entre otros hallazgos, se ha visto como los pacientes con alelos protectores en la IL28B son los que alcanzan indetectabilidad del virus más rápidamente y una respuesta más sostenida en el tiempo.
Con esta información, se ha creado en España el índice Prometheus, que se asemeja al de Framingham para calcular el riesgo cardiovascular, pero que predice la probabilidad de curación de la hepatitis C en función de 4 variables: IL28B, fibrosis hepática, carga viral C basal y genotipo del virus C.
Por otro lado, los expertos también destacaron las mejores que el conocimiento farmacogenético está posibilitando en el manejo terapéutico de los afectados por el VIH, sobre todo en un uso más racional y dirigido de fármacos antirretrovirales de elección, como abacavir, efavirenz o tenofovir.
“En el VIH estamos asistiendo a una verdadera revolución con la incorporación de herramientas farmacogenéticas, relativamente baratas y sencillas, puesto que nos ayudan a manejar mejor muchos antirretrovirales, aumentando su eficacia y/o reduciendo su toxicidad”, reconoció el Dr. Soriano, quien no dudó de que “esto permite individualizar el tratamiento, maximizando la eficacia y minimizando los efectos adversos”.
Pero donde probablemente se están aplicando con más éxito los conocimientos farmacogenéticos es el campo de la Oncología, según apuntó el biólogo Miquel Tarón, del Servicio de Oncología del Hospital Germans Trias i Pujol (Badalona), quien destacó los progresos registrados en el cáncer de pulmón, y más concretamente en el cáncer de pulmón de células no pequeñas, que se asocia con una mediana de supervivencia de unos 12 meses y que es el tipo más frecuente de tumor pulmonar. En estos casos, aproximadamente un 15% de los pacientes presentan mutaciones en el gen, con la ventaja de que al inhibir la actividad tirosina-cinasa de dicho gen con fármacos específicos se triplica el tiempo de supervivencia del enfermo, en comparación con la quimioterapia convencional.
Además, junto al EGFR, existen otros marcadores que deben ser analizados en pacientes, como el ALK-EML4, Her2 o k-ras entre otros, para “ver si se pueden mejorar el pronóstico de estos pacientes, y adelantar las decisiones clínicas”, señaló el Dr. Tarón.
Según el director general del Instituto Roche, Jaime del Barrio, esto demuestra que “los recursos farmacogenéticos forman parte ya de nuestra vida, han venido para quedarse y para revolucionar la manera en el que entendemos la prevención, el diagnóstico, el tratamiento y seguimiento de las enfermedades”.
Blog para opinar sobre temas de interés educativo,salud, científico, cultural y social.
viernes, 13 de mayo de 2011
El Comité de Bioética espera que la Ley de Ciencia cree un órgano de arbitraje de la integridad científica
JANO.es y agencias · 06 Mayo 2010 09:09
Dicho órgano deberá gestionar los problemas de integridad científica en España y estar al servicio de la comunidad y de los organismos e instituciones científicas.
El Comité de Bioética de España (CBE) espera que la futura normativa de Ciencia, Tecnología e Innovación, que irá al Consejo de Ministros en 'segunda vuelta' este mes, cree un órgano de arbitraje para gestionar los problemas de integridad científica en España, al servicio de la comunidad y de los organismos e instituciones científicas.
Así lo ha explicó ayer Jordi Camí Morell, portavoz del CBE, a la vez que señaló que el Ministerio de Ciencia e Innovación podría fomentar esta medida aprovechando la publicación de la futura normativa del ramo y, de igual forma, acoger el documento de recomendaciones que acaba de redactar y aprobar el CBE -en el que se enmarca esta propuesta de órgano de arbitraje-, para promover el establecimiento de Códigos de Buenas Prácticas Científicas (CBPC) en todos los estamentos y ámbitos implicados en la investigación.
El CBE considera que entre las funciones de este órgano deberían incluirse el arbitraje de conflictos o la promoción y defensa de las prácticas científicas adecuadas. Por ejemplo, detalla que entre los problemas "más graves" de la integridad científica destacan la falsificación, la elaboración ficticia o el plagio.
Los CBPC recogen un conjunto de reglas, recomendaciones y compromisos para ser observados por el personal científico, los centros de investigación, los organismos adjudicatarios de ayudas de investigación e incluso sociedades científicas, con objeto de favorecer la calidad de la investigación y prevenir problemas de integridad.
España es de los pocos países europeos que aún carece de una reglamentación específica para prevenir los problemas de integridad científica, según apunta el CBE, al tiempo que señala que no existe tradición en la implantación generalizada de buenas prácticas científicas, sin que las administraciones hayan propiciado su adopción hasta el momento.
De esta forma, el CBE ha reiterado que no basta con aceptar que existen problemas en la Ciencia sino que deben desarrollarse medidas para su prevención, fomentando el ejercicio de la actividad científica en un marco de responsabilidad "acorde con los mejores valores".
Concretamente, considera que no basta con reconocer que algunos investigadores pueden no actuar con la suficiente integridad que su trabajo requiere, sino que es necesario instrumentar códigos que propicien el comportamiento más responsable posible en el ejercicio de la investigación científica.
Por otro lado, el documento insiste en el respeto por la vida, la ley y el interés público, de forma que las propuestas de trabajos impliquen a personas, animales y al propio medio ambiente, se analicen y justifiquen adecuadamente.
Dicho órgano deberá gestionar los problemas de integridad científica en España y estar al servicio de la comunidad y de los organismos e instituciones científicas.
El Comité de Bioética de España (CBE) espera que la futura normativa de Ciencia, Tecnología e Innovación, que irá al Consejo de Ministros en 'segunda vuelta' este mes, cree un órgano de arbitraje para gestionar los problemas de integridad científica en España, al servicio de la comunidad y de los organismos e instituciones científicas.
Así lo ha explicó ayer Jordi Camí Morell, portavoz del CBE, a la vez que señaló que el Ministerio de Ciencia e Innovación podría fomentar esta medida aprovechando la publicación de la futura normativa del ramo y, de igual forma, acoger el documento de recomendaciones que acaba de redactar y aprobar el CBE -en el que se enmarca esta propuesta de órgano de arbitraje-, para promover el establecimiento de Códigos de Buenas Prácticas Científicas (CBPC) en todos los estamentos y ámbitos implicados en la investigación.
El CBE considera que entre las funciones de este órgano deberían incluirse el arbitraje de conflictos o la promoción y defensa de las prácticas científicas adecuadas. Por ejemplo, detalla que entre los problemas "más graves" de la integridad científica destacan la falsificación, la elaboración ficticia o el plagio.
Los CBPC recogen un conjunto de reglas, recomendaciones y compromisos para ser observados por el personal científico, los centros de investigación, los organismos adjudicatarios de ayudas de investigación e incluso sociedades científicas, con objeto de favorecer la calidad de la investigación y prevenir problemas de integridad.
España es de los pocos países europeos que aún carece de una reglamentación específica para prevenir los problemas de integridad científica, según apunta el CBE, al tiempo que señala que no existe tradición en la implantación generalizada de buenas prácticas científicas, sin que las administraciones hayan propiciado su adopción hasta el momento.
De esta forma, el CBE ha reiterado que no basta con aceptar que existen problemas en la Ciencia sino que deben desarrollarse medidas para su prevención, fomentando el ejercicio de la actividad científica en un marco de responsabilidad "acorde con los mejores valores".
Concretamente, considera que no basta con reconocer que algunos investigadores pueden no actuar con la suficiente integridad que su trabajo requiere, sino que es necesario instrumentar códigos que propicien el comportamiento más responsable posible en el ejercicio de la investigación científica.
Por otro lado, el documento insiste en el respeto por la vida, la ley y el interés público, de forma que las propuestas de trabajos impliquen a personas, animales y al propio medio ambiente, se analicen y justifiquen adecuadamente.
martes, 4 de enero de 2011
lunes, 3 de enero de 2011
Suscribirse a:
Entradas (Atom)